ESTÉTICA DE RESISTENCIA
En La mística de la feminidad, una obra a medio camino entre el ensayo autobiográfico y el relato periodístico, la escritora norteamericana B. Friedan recogió las siguientes declaraciones: “Soy la que sirve la comida, la que viste a los niños y hace las camas, alguien a quien se puede llamar cuando se desea algo. Pero ¿quién soy yo realmente?”. Escritas en los años setenta las anteriores afirmaciones siguen vigentes en pleno siglo XXI puesto que la sociedad contemporánea continúa dificultando a las mujeres la experiencia complementaria entre vida cotidiana y desarrollo de un proyecto personal.
En la experiencia vivida por muchas mujeres artistas hallamos la prueba de cómo por razones de género se priorizan conductas vinculadas al mundo de lo privado, a los afectos, el hogar y las emociones que no siempre facilitan el desarrollo de un proyecto artístico.
De entre todas estas experiencias la de la maternidad ocupa nuestro centro de atención pues la absorbencia emocional, dedicación y abnegación que conlleva implica la renuncia casi automática a cualquier otro proyecto de realización personal ajeno a la crianza.
El mito del amor materno como algo único e insustituible es el pilar ideológico que potencia la responsabilidad materna, exime a los varones de la misma y justifica que todo interés de crecimiento personal y artístico quede relegado.
Con estas premisas como punto de partida nace el colectivo Offmothers en el que un grupo de artistas, sociólogas, filósofas y músicas asturianas analizan, denuncian e interpretan no sólo la experiencia de ser mujer y artista, sino también madre y artista.
