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Quienes somos
En La mística de la feminidad, una obra a medio camino entre el ensayo autobiográfico y el relato periodístico, la escritora norteamericana B. Friedan recogió las siguientes declaraciones: “Soy la que sirve la comida, la que viste a los niños y hace las camas, alguien a quien se puede llamar cuando se desea algo. Pero ¿quién soy yo realmente?”. Escritas en los años setenta las anteriores afirmaciones siguen vigentes en pleno siglo XXI puesto que la sociedad contemporánea continúa dificultan- do a las mujeres la experiencia complementaria entre vida cotidiana y desarrollo de un proyecto personal.
En la experiencia vivida por muchas mujeres artistas hallamos la prueba de cómo por razones de género se priorizan conductas vinculadas al mundo de lo privado, a los afectos, el hogar y las emociones que no siempre facilitan el desarrollo de un proyecto artístico.
De entre todas estas experiencias la de la maternidad ocupa nuestro centro de atención pues la absorbencia emocional, dedicación y abnegación que conlleva implica la renuncia casi automática a cualquier otro proyecto de realización personal ajeno a la crianza.
El mito del amor materno como algo único e insustituible es el pilar ideo- lógico que potencia la responsabilidad materna, exime a los varones de la misma y justifica que todo interés de crecimiento personal y artístico quede relegado.
Con estas premisas como punto de partida nace el colectivo Offmothers en el que un grupo de artistas, sociólogas, filósofas y músicas asturianas analizan, denuncian e interpretan no sólo la experiencia de ser mujer y artista, sino también madre y artista.
El grupo de trabajo Offmothers arranca su andadura el mes de agosto del año 2014. Las artistas que lo constituyen se reúnen por vez primera bajo el amparo de una residencia artística organizada en el espacio de trabajo de ParaiSurural Extendido. Durante las dos jornadas de este encuentro se discuten las bases teóricas del proyecto y se diseñan las líneas de trabajo que irán cobrando forma a lo largo de sucesivas reuniones durante los meses siguientes. No debemos obviar que la condición sin la cual no hubiera sido posible el encuentro fue que la organización se encargó del cuidado los hijos/as de las artistas durante el tiempo de estancia en Vallinaoscura.
Poco importó que ese primer lugar de reunión fuera poco menos que un tendejón, la humildad del mismo no nos impidió ver lo más importante: necesitábamos estar juntas para superar las dificultades que entraña compatibilizar maternidad y proyecto artístico.
Desde las primeras reuniones queda claro que el problema de incompatibilidad entre proyecto artístico y maternidad no es un problema individual (no depende del modo de vida de cada una de nosotras ni tampoco de las peculiaridades del carácter) sino que es un problema común a todas, por tanto, un problema político.
